¿Para quién el gesto cansado que se desvive?. . .¿No ha llegado aun el viento a arroparte?Espera niña de tierra. . .
¿Para quién entonces la sonrisa el mar y la locura?
Espera niña de tierra, (arranco los peldaños y los dejo tendidos a tus pies).
Mientras tanto yo corro a afirmar mi espíritu
. . . y me precipito para hundirme en la hierba.
Eusebio
