martes, septiembre 25, 2007

Natural


No reniego de la tierra. A ella me debo (sí bien aun no he cavado mi foso)
Tampoco reniego de la horqueta, ni de la fruta. . . (ni aun de la rama)
No reniego del viento ni aun de la furia de la tempestad
No aparto mi alma del alma de los animales del bosque
Ni de los de la llanura, ni de la estepa. . . (ni aun de los del monte)
No reniego del caracol ni de sol que cae sobre la roca
Encuentro en las hojas de los árboles a mis hermanos
Y con ellos converso, y ellos me hablan, y ellos me enseñan
El ruiseñor el cóndor y la gaviota se posan ligeros sobre mis hombros
El frío y el calor son siempre bienvenidos en mi cuerpo
Eusebio

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